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Estudios Metabólicos y Endocrinos- Médicos Endocrinólogos

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Estudios Metabólicos y Endocrinos- Médicos Endocrinólogos

Estudios Metabólicos y Endocrinos constituye un grupo médico y bioquímico especializado en las diversas áreas de la endocrinología comprendiendo los trastornos

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Estudios Metabólicos y Endocrinos- Médicos Endocrinólogos

Estudios Metabólicos y Endocrinos constituyen un grupo profesional especializado bajo la dirección del Profesor Titular Consulto de Medicina, UBA, Dr. Oscar D. Bruno. Este equipo presta servicios médicos y bioquímicos en el campo de la endocrinología y trastornos del metabolismo. El área de competencias de nuestro grupo abarca trastornos diversos, que van desde aquellos muy frecuentes en la población tales como: obesidad, sobrepeso, diabetes, problemas de tiroides y trastornos de la reproducción en ambos sexos, hasta otros menos frecuentes pero complejos para su diagnóstico y tratamiento cómo son las enfermedades de las glándulas hipófisis y suprarrenales.
Debido a que el laboratorio hormonal es la herramienta principal para el diagnóstico endocrinológico, la integración del equipo médico con bioquímicos, técnicos y asesores especializados es de gran importancia para su recíproco control de calidad. Nuestro laboratorio dispone de un equipamiento adecuado que asegura la mejor factura técnica de las mediciones hormonales. La atención al público, tanto para consultorios como para laboratorio se realiza en un horario extendido durante toda la semana.


La endocrinología es una de las especialidades médicas donde la integración de la clínica y el laboratorio forman la unidad indispensable para el correcto diagnóstico médico. Recién en la década de 1970 el desarrollo de metodologías de laboratorio específicas y precisas permitieron la cuantificación de las hormonas y abrieron una nueva era en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades hormonales. Nuestro laboratorio nació en 1981 con la filosofía (paradigma) de brindar un servicio de salud donde profesionales especializados desarrollaran e implementaran metodologías y pruebas funcionales de investigación clínica, con el objeto de optimizar el diagnóstico y tratamiento de la patología endocrina. Estas rigurosas metas impusieron la formación y capacitación de personal en las áreas de recepción, extracción de muestras y procesamientos para generar personal capacitado y permanentemente entrenado.
Más de 30 años de trabajo diario nos permiten ofrecer uno de los laboratorios más completos para el diagnóstico de enfermedades endocrinas y de reproducción con desarrollo de metodologías propias, únicas en el país. Nuestro equipamiento de última generación permite la realización de análisis hormonales con la sensibilidad y precisión de rigurosos estándares internacionales.
El laboratorio es parte esencial del grupo de trabajo de Estudios Metabólicos y Endocrinos, ya que permite la comunicación permanente de los médicos con el personal bioquímico constituyendo una forma de trabajo ideal para optimizar la interpretación de los resultados, toma de decisiones y enriquecimiento de la relación con el paciente.
Pensamos que cada persona que se acerca al laboratorio confía su salud, dudas y sensibilidad a nuestros profesionales y es nuestro compromiso ofrecer no sólo la fría confección de análisis y entrega de resultados sino un tratamiento personal integrando con el médico tratante. Como parte de nuestro trabajo diario se realizan reuniones de análisis y discusión sobre algunos casos particulares, con el objeto de optimizar y uniformar los criterios de diagnóstico y tratamiento para las toma de decisión. Las características antes mencionadas constituyen un ejemplo único de una modalidad de trabajo optimizada para el tratamiento del paciente endocrino.

¿Qué es la endocrinología?
Endocrinología Clínica General:
La Endocrinología Clínica es la especialidad de la Medicina Interna que se ocupa, desde la perspectiva del sistema endocrino, de trastornos o procesos patológicos que afectan a los siguientes procesos biológicos fundamentales:
a) Crecimiento y Desarrollo
b) Control del Medio Interno
c) Reproducción
d) Metabolismo Energético

Por lo tanto, sus incumbencias son variadas y variables según el momento de la vida, desde la niñez a la senescencia. Ello da origen a una subdivisión en Endocrinología del Adulto y Endocrinología Pediátrica, con una amplia zona de superposición a partir del momento del desarrollo puberal y durante el período de la adolescencia, al menos hasta la edad de 18 años, para ambos sexos. En ambos casos, se considera hoy necesario que el endocrinólogo se forme básicamente a partir de un entrenamiento de no menos de 2 años en medicina interna (residencia o concurrencia programática), seguidos de un período de 3 años de formación intensiva (residencia y/o carrera de especialización universitaria), en una institución con servicio organizado y debidamente acreditado en la materia.

Si bien existen dentro de la especialidad orientaciones diversas (osteopatías, diabetología, reproducción femenina, andrología, etc), una formación circunscripta a las mismas no basta para asegurar la condición de endocrinólogo clínico. De modo similar, la dedicación exclusiva a dichas orientaciones con abandono total de una actividad integrada dentro de la endocrinología, no alcanza para asegurar el mantenimiento de las competencias necesarias de un especialista previamente formado en endocrinología.

La endocrinología general es la actividad básica común a todo endocrinólogo clínico e implica la capacidad del médico de orientar adecuadamente el problema que aqueja al paciente cuando el mismo está indefinido, lo que necesita de una sólida formación y aptitudes de análisis e integración de las observaciones que se realicen durante el interrogatorio y examen clínico. Más tarde, podrá orientarse más específicamente el trastorno detectado. Esta orientación inicial, acompañada de una explicación clara al paciente del enfoque del trastorno en cuestión es indispensable en el correcto acto médico. Asimismo, es de gran importancia que el médico sea prudente en la selección y administración de las innumerables herramientas tecnológicas a su alcance. La gran diversidad y potencia de dichos recursos de que hoy se dispone resulta con alarmante frecuencia en su empleo indiscriminado que conduce a la realización y perpetuación de procedimientos con frecuencia costosos pero inútiles. Ninguno de ellos suele reemplazar otras herramientas preciosas: el sentido común y el buen juicio basado en un vigoroso entrenamiento clínico y orientado a resolver el problema del paciente tal como desearía el médico se resuelva el suyo, de encontrarse en su lugar.


Enfermedades de la glándula tiroides (bocio, nódulos, tumores, hipotiroidismo, hipertiroidismo)
La tiroides es una glándula de forma de mariposa localizada en el cuello, por delante de la tráquea. Su función es producir hormona tiroidea, levotiroxina (T4) la cual es luego transformada en triiodotironina (T3) en otros tejidos del organismo. Su función principal es regular el metabolismo. El término metabolismo significa en pocas palabras, la manera en que quemamos calorías, grasas o azúcar y formamos músculos. Otra glándula, la hipófisis o pituitaria controla permanentemente el nivel de las hormonas tiroideas en sangre a través de una hormona llamada TSH (hormona estimulante de la tiroides o tirotrofina), la cual viaja por la sangre hacia la tiroides y la estimula para que ésta forme sus hormonas. Los trastornos que afectan a la tiroides y que son motivo frecuente de consulta son: el hipotiroidismo, el hipertiroidismo y el nódulo de tiroides. El bocio es un aumento de tamaño de la tiroides que puede acompañar a cualquiera de estas condiciones, o bien presentarse como única alteración de la glándula, lo que se conoce como bocio simple.
El hipotiroidismo es una condición en la cual la tiroides no fabrica cantidades suficientes de hormona tiroidea. Su frecuencia es del 5 al 10o/o de la población en sus formas leves (hipotiroidismo leve o subclínico) y del 2o/o en las formas más avanzadas (hipotiroidismo clínico o más avanzado). Es 15 a 20 veces más frecuente en la mujer y su frecuencia incrementa con el paso de los años, siendo superior en pacientes mayores de 60 años. Los síntomas más frecuentes del hipotiroidismo son, entre otros, el cansancio, el aumento moderado de peso o la dificultad para bajar de peso, trastornos menstruales, depresión, dolores musculares y calambres, caída de cabello, sequedad de piel, “hinchazón” facial y de las manos y aumento del colesterol. El tratamiento es muy simple requiriendo el reemplazo con hormona tiroidea (T4) con lo cual se revierten todos los síntomas y signos provocados por el déficit hormonal. Dado que las causas del hipotiroidismo son en general definitivas el tratamiento de reemplazo hormonal es requerido en forma crónica (más información).
El hipertiroidismo es una condición en la cual la tiroides produce sus hormonas en exceso (lo contrario al hipotiroidismo). Cuando esto ocurre el metabolismo del paciente se incrementa motivando síntomas como ansiedad, irritabilidad, debilidad, temblor, intolerancia al calor, taquicardia, fatigabilidad, pérdida de peso y aceleración del tránsito intestinal. Afecta también predominantemente a las mujeres y su causa más frecuente, la enfermedad de Graves, tiene una prevalencia del 1o/o. Algunos pacientes con hipertiroidismo por enfermedad de Graves pueden manifestar molestias en los ojos lo que se conoce como oftalmopatía tiroidea. Otras formas de hipertiroidismo son el adenoma tóxico o enfermedad de Plummer y el bocio multinodular tóxico. Cabe mencionar que una causa común de hipertiroidismo es el sobretratamiento del hipotiroidismo o bien el mal uso de hormonas tiroideas empleadas en preparados para hacer adelgazar. Las consecuencias del hipertiroidismo si no es adecuadamente tratado son las arritmias cardíacas y la osteoporosis. El tratamiento va dirigido a reducir el nivel excesivo de hormonas tiroideas. Esto se logra con medicamentos llamados antitiroideos. Sin embargo el control definitivo del hipertiroidismo se alcanza en general con otras medidas de tratamiento tales como la administración de yodo radiactivo (la más empleada) y en casos mucho menos frecuentes con cirugía (más información).
Los nódulos de tiroides son estructuras redondeadas u ovoides que se distinguen del tejido tiroideo circundante. Son tan comunes que cerca del 50o/o de las personas tiene por lo menos un nódulo tiroideo, sin saberlo. Muchas veces el nódulo lo detecta el propio paciente o un familiar o amigo o surge del examen de cuello que le realiza el médico. Sin embargo, los nódulos tiroideos se descubren fundamentalmente a través de una ecografía o eco doppler de cuello, indicados la mayoría de las veces por condiciones no relacionadas con la tiroides. Aproximadamente el 95o/o de los nódulos de tiroides son benignos pero unos pocos son malignos, es decir cáncer de tiroides. De todas formas la gran mayoría de los pacientes con cáncer de tiroides tienen un pronóstico excelente. Cuando se descubre un nódulo de tiroides las pruebas diagnósticas disponibles pueden determinar si el nódulo es benigno o maligno e indicar el tratamiento más correcto. Este podrá variar de acuerdo a la causa del nódulo: desde la simple observación sin tratamiento, o bien la administración de hormona tiroidea para intentar reducir al nódulo o bien la cirugía (nódulos benignos). En el caso de un nódulo maligno se implementará la cirugía y la administración posterior de radioyodo.

Enfermedades de las glándulas paratiroides y trastornos óseos producidos por enfermedades endocrinas. Osteoporosis.
¿Qué es la osteoporosis?: La osteoporosis es una alteración del esqueleto humano caracterizada por la disminución de la cantidad y de la calidad de tejido óseo, lo que lo hace propenso a las fracturas ante traumatismos mínimos o de manera espontánea.
¿Cómo se manifiesta?: En realidad, la osteoporosis no tiene síntomas característicos. No obstante, es frecuente que el motivo original de la consulta sea el dolor osteoarticular o muscular. En personas mayores, es posible observar aumento de la curvatura de la columna vertebral.
En algunas ocasiones, la primera manifestación de la osteoporosis puede ser la fractura.
De lo descrito se desprende que la osteoporosis puede transcurrir de manera silenciosa, hecho que la convierte en una enfermedad peligrosa sobre todo por las consecuencias que puede acarrear una fractura de columna o de cadera.
¿Quiénes pueden estar afectados y por qué?: Como quedó dicho el verdadero problema de la osteoporosis es el mayor riesgo de fracturas a las que está expuesta una persona afectada. Así, de acuerdo con diversas estimaciones, alrededor del 40o/o de las mujeres pueden padecer una fractura a lo largo de su vida. Este riesgo aumenta con la edad. La osteoporosis pueden afectar también a los varones, sin embargo la incidencia es mucho menor.
La osteoporosis es el resultado de la ausencia de equilibrio entre la formación y la reabsorción del hueso. Este desequilibrio puede ser consecuencia del envejecimiento normal o la resultante de diversos padecimiento. En efecto, se reconocen 2 tipos de osteoporosis, la posmenopáusica y la senil. A ellos debe sumarse la secundaria a otra condición. Una causa endocrina reconocible y potencialmente curable de osteoporosis es una enfermedad llamada hiperparatiroidismo, producida por la presencia de un tumor benigno (adenoma) de una de las 4 glándulas paratiroides situadas en la parte anterior del cuello, por detrás de la tiroides.
Factores de riesgo
Se han identificado una serie de eventos capaces de alterar el balance óseo, tanto disminuyendo la formación de hueso como aumentando la reabsorción. Entre los principales factores de riesgo están comprendidos:
Sedentarismo
Inmovilización prolongada Enfermedades glandulares
Escaso consumo de Calcio Delgadez
Empleo de corticoides
Tabaquismo
Menopausia
Uso de hormonas tiroideas
Alcoholismo
Antecedentes familiares Enfermedades reumáticas

¿Cuáles son los métodos de evaluación?: La manera más directa de evaluar el contenido mineral del esqueleto es la Densitometría Ósea. Este es un procedimiento sencillo y breve que no requiere de preparación previa y no reviste carácter invasivo. Las zonas de aplicación de este estudio son el antebrazo, la columna lumbar y la cadera, cuyos resultados representan el estado de todo el tejido óseo. La medición de los niveles de calcio sanguíneo y urinario así como de marcadores del metabolismo óseo constituyen otros de los recursos de diagnóstico y seguimiento.
Prevención y tratamiento:
La prevención de la osteoporosis se inicia en la edad del desarrollo; este período, que dura hasta más allá de los 20 años, es de singular importancia ya que durante su transcurso se adquiere el capital óseo. En esa etapa resulta de gran importancia un adecuado aporte de calorías, la realización de actividades físicas y el control de las patologías que puedan comprometer el desarrollo del esqueleto. Posteriormente, la terapeútica consiste en mantener las medidas preventivas, corrigiendo en lo posible los factores de riesgo enumerados y adicionando, en casos seleccionados, suplementos de vitamina D y Calcio y, eventualmente, un tratamiento específico.

Hipertensión arterial de causa endocrinológica (por causa suprarrenal u otras):
La hipertensión arterial es uno de los problemas más serios de la Salud Pública al ser uno de los factores de riesgo del desarrollo de enfermedades cardiovasculares de mayor importancia. La presión arterial presenta variaciones que dependen de la edad, la raza, el sexo, los hábitos y la herencia. La mayor parte de los pacientes padecen de hipertensión esencial, estos es sin causa detectable, hecho que reviste una importancia sustancial ya que si fuera posible establecer una etiología el tratamiento tendría bases más sólidas y hasta sería posible lograr la curación. De todo modos, gracias a los constantes adelantos cintíficos, la línea divisoria entre aquellas dos categorías es cada vez menos neta y en muchos casos, si bien la causa pemanece ignorada, es posible identifcar alguno de los mecanismos o condiciones relacionadas.
En un no despreciable número de casos la hipertensión forma parte de ciertas enfermedades endócrinas, vulgarmente conocidas como “glandulares”. En algunos de ellos la hipertensión es un componente más de un cuadro clínico con características netas, en otros no se diferencia para nada de la de aquellos que no tienen una causa reconocible. Entre esos dos extremos, podríamos situar a un grupo de pacientes con alteraciones clínicas sutiles reconocibles por profesionales habituados al diagnóstico de las enfermedades endócrinas. Sólo por citar un ejemplo, si el aldosteronismo primario, una enfermedad provocada por la producción excesiva de sustancias con capacidad de retener agua y sal, llamada aldosterona, tuviera una incidencia del 1o/o de la población hipertensa, deberíamos identificar alrededor de 36000 sujetos afectados por esa patología cuyo diagnóstico precoz posibilitaría la curación de la hipertensión. Aún en el caso de un diagnóstico tardío casi la mitad de los sujetos identificados conservan la posibilidad de normalizar su tensión arterial. No obstante, existen evidencias de que esta patología tiene en realidad una prevalencia 10 veces mayor.
De cualquier modo, parece atinado establecer que los pacientes hipertensos que tengan alguna característica que haga sospecha una enfermedad endócrina o bien los sujetos jóvenes sean evaluados en búsqueda de alguna causa de su hipertensión incluyendo la endocrinopatías.
La hipertensión forma parte de diversas enfermedades con un cuadro clínico habitualmente característico tales como el hipertiroidismo y el hipotiroidismo, el exceso de glucocorticoides o sindrome de Cushing y el exceso de hormona de crecimiento o Acromegalia y de otras menos evidentes como las ocasionadas por una aumentada producción de catecolaminas o de aldosterona.
En cada una de esas situaciones está bien establecido cual es el modo de conducir el diagnóstico. No obstante, si no existe la capacidad de sospecha es poco probable que se pueda arribar a un diagnóstico definitivo; por ello es menester difundir y profundizar estos conocimiento como único modo de ampliar el espectro de pacientes hipertensos que deben ser estudiados para determinar la causa de su padecimiento lo que deviene en un incremento de las posibilidades de curación de la hipertensión o abre, al menos, una perspectiva más racional para el tratamiento.
-Enfermedades de la glándula hipófisis (tumores de la hipófisis, trastornos del ciclo menstrual y de la fertilidad por aumentos de prolactina, insuficiencia hipofisiaria).

ENFERMEDADES DE LA HIPOFISIS
La hipófisis o pituitaria es una glándula pequeña ubicada sobre la base del cráneo que ejerce control en la función de varias glándulas endocrinas (tiroides, suprarrenales, gónadas) así como en un amplio espectro de actividades fisiológicas. Está relacionada directamente con los nervios ópticos, con arterias y nervios craneales.
En ésta glándula por su estructura y origen se diferencian dos porciones bien delimitadas: adenohipófisis y neurohipófisis. Las seis hormonas principales secretadas por la adenohipófisis son: Adrenocorticotropina (ACTH), Somatotropina u hormona de crecimiento (GH), Prolactina (PRL), Tirotropina (TSH), hormona Luteinizante (LH) y hormona Foliculoestimulante (FSH). La neurohipófisis secreta fundamentalmente dos hormonas: antidiurética (ADH) y oxitocina.
Los trastornos originados en ésta glándula son raros y se presentan con diversas manifestaciones clínicas que incluyen aumento o disminución en la producción de hormonas, síntomas compresivos sobre estructuras vecinas y trastornos visuales.
En adultos, la causa mas común de disfunción pituitaria es la presencia de un adenoma hipofisario (tumor benigno) que en general son secretores de alguna hormona de la adenohipófisis. Así, los síntomas mas tempranos de dichos tumores se deben a anomalías endocrinológicas y éstas preceden a las manifestaciones locales como cefaleas y pérdida de la visión que sólo ocurren en tumores que alcanzan un gran tamaño. La PRL es la hormona que con mayor frecuencia los adenomas hipofisarios producen en exceso y clínicamente se presentan con secreción por los pezones (galactorrea), trastornos del ciclo menstrual e infertilidad en la mujer y con galactorrea, disminución de la líbido e impotencia en el hombre. Cuando la hormona que producen en exceso es la GH los síntomas dependen de la edad del paciente; en la infancia y en la adolescencia el síntoma principal es el crecimiento excesivo (gigantismo), mientras que cuando el comienzo es en la edad adulta el síndrome está caracterizado por el crecimiento de los huesos, especialmente cara y mandíbula, dolores articulares, cefaleas, hipertensión arterial y diabetes. En los casos en que la producción excesiva es de ACTH (hormona que estimula la síntesis de corticoides) se produce el Síndrome de Cushing caracterizado por aumento de peso y cara de “luna llena”, estrías violáceas, hipertensión arterial, diabetes, debilidad muscular, etc. El resto de los tumores productores de hormonas son muy poco frecuentes y un pequeño grupo de adenomas pueden no secretar ninguna hormona. Los síntomas producidos por crecimiento excesivo del tumor son principalmente cefaleas y trastornos del campo visual.
En el caso en que la disfunción hipofisaria produce un disminución en la secreción de hormonas las causas posibles son múltiples y en general la aparición de signos y síntomas es lenta e insidiosa dependiendo de la magnitud del daño hipofisario. Clínicamente el déficit de GH produce en niños disminución del crecimiento, siendo los síntomas en adultos muy inespecíficos. La disminución o ausencia de LH y FSH producen en la mujer ausencia de menstruaciones (amenorrea) y en el hombre disminución de la líbido e impotencia. La disminución de TSH (Hipotiroidismo) produce intolerancia al frío, piel seca, constipación, disminución de la frecuencia cardíaca, anemia, etc. La deficiencia de ACTH ocasiona insuficiencia suprarrenal que se manifiesta con debilidad, náuseas, vómitos, pérdida de peso, fiebre e hipotensión postural. El único síntoma de deficiencia de PRL es la ausencia de lactancia postparto.
En los casos en que el daño comprometa a la neurohipófisis la ausencia de ADH se presenta con aumento de la sed y diuresis excesiva.
Dependiendo de la naturaleza del trastorno que comprometa a la hipófisis será el tratamiento elegido. Ante la presencia de un adenoma el objetivo es la extirpación del tumor preservando indemne el resto de la función hipofisaria, lo que puede lograrse a través de la cirugía o mediante el uso de drogas específicas para cada tipo de tumor, como alternativa o coadyuvante se puede utilizar la radioterapia en sus diferentes modalidades. Con el uso de estos tratamientos en forma única o combinada se logra en la mayoría de los casos la curación del paciente, dependiendo del estadio en que se encuentra el tumor al momento del diagnóstico y de la atención del paciente en un centro de alta complejidad. En casos de déficit de una o varias hormonas hipofisiarias se debe realizar terapia de reemplazo con la hormona faltante, dependiendo del eje hormonal comprometido las consecuencias posibles ante la falta de tratamiento, las que pueden llegar a comprometer la vida del paciente. En los casos en que el reemplazo sea adecuado la calidad de vida del paciente es semejante a la de la población general.

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